viernes, 2 de julio de 2010

Ensayo de Economía Política

Ensayo de Economía Política

• Durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902), el desorden monetario que se generó como consecuencia de las grandes emisiones de dinero para financiar este conflicto, condujo a que Colombia experimentara la mayor tasa de inflación en su historia. En efecto, en 1901 la inflación alcanzó su mayor nivel cuando los precios aumentaron 398,9%. Imagínese viviendo en esta época al igual que sus antepasados. ¿Cómo le habría afectado esta situación en su vida cotidiana?”



Esta situación habría afectado sobremanera a la mayor parte de la economía colombiana, ya que más de la mitad de pobladores del país es de estrato medio.
La situación es precaria, el ingreso de las familias si mucho alcanza para la comida, el estudio es insuficiente. La verdad, es lamentable como el dinero que antes alcanzaba para tantas cosas, ahora quede reducido a una insignificante comida y sin derecho a más.

Todos se quejan, pero nadie puede hacer nada, el daño está hecho, el país está desmoronado, y la base de la vida se ve en peligro por algo de tan poco valor como el dinero. ¿Porque la sociedad le es indispensable algo que para muchos no vale nada?
Llega el señor de la casa a fin de mes, luego de pasar al banco y reclamar lo que le es “justo” por sus horas de trabajo. Entra a la casa con la cara mas demacrada que cualquier otro día del mes, pero con un dejo de sonrisa en ella, una pequeña satisfacción, porque esto de algo ha de servir, o, entonces, ¿porque seguir trabajando así? Él lo hace porque sabe que en cualquier otro lugar las cosas están iguales. Si renuncia habrá miles de personas queriendo ganar lo poco que él, cayendo como moscas en la carne donde estaba. Pero, aun así, el sigue, llegando cada fin de mes a casa a ver a su esposa y sus dos hijos, que no tienen una cara mejor que la suya, pero sí más joven, sin menos arrugas y con la inocencia y frescura que les da la alegría a los niños que apenas si entienden lo que pasa en la casa o en la vida de la mayoría de las personas. Ellos nada mas sonríen a su padre mientras corren por el pequeño pasillo para alcanzarlo y darle un abrazo, el cual recibe como una bendición, mientras mira a su esposa y siente un nudo en la garganta, le resbalan dos lagrimas de sus ojos que esconde mientras hunde su demacrado pero regocijado rostro en los pequeños hombros de su hijo, que, un día, no muy lejano, entenderá su culpa y miedo, su dolor e impotencia por el vivir en función de algo injusto sin poder pedir más.
Solo piensa que dentro de unos pocos años, ojalá mejores que los presentes, pueda pagar el estudio a sus hijos y darles las oportunidades que el tuvo, pues el conocer y el saber, es lo que llaman vida, y no quisiera dejar a sus hijos abandonados en la ignorancia. Quisiera que ellos, como héroes de película salvaran lo poco que queda del desmoronado país y encuentren la forma de devolver la dignidad y la alegría de seguir respirando en las mañanas la frescura de la vida y del aire a libertad, sin asfixias por humo, solo de naturaleza y sin nudos en la garganta y lagrimas de tristeza, que a lo único que llevan es a la desesperación, finales funestos, fatales.
Este hecho histórico es uno de los tantos que nos convencen cada vez más que con la guerra no se gana nada, todo se pierde, la integridad moral de las personas. Queda el pueblo sumido en el sonambulismo, en el trauma, en el humo de los actos que no muchos quisieron pero que se eligieron como si todos lo aprobaran. El pueblo en estas guerras de dinero, solo tiene que ver en la parte afectada, es a ellos quien les toca sufrir las nefastas consecuencias.



La abuela de Alejandra nos contaba que antes, con una moneda alcanzaba a pagar el arriendo de su casa. Ahora ni con un billete basta para pagar un pasaje de bus todos los días. Vivir “bien”, estudiando o trabajando dignamente se volvió casi tan inasequible para cualquier asalariado que no es justo pagar tanto por haber nacido en este mundo y seguir respirando mierda.

PRESENTADO POR: Alejandra Sánchez, Ivonne Solarte, Hari Rueda.

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